Durante la soledad de la noche, la oscuridad y el silencio que rodea mi cuerpo, sentí el frío que anulaba mis movimientos. No había mas que mi respiracion en la habitación. No había nadie mas, ni siquiera en mi mente. Era un vacío incontrolable en mi corazón, de esos que ansias llenar aunque sea con luz, efímera, pero existente. Preparado a dormir entre esa nube oscura en la que se había vuelto mi cuarto, me di cuenta de que no estaba solo. Un rayo blanquecino, se sentía como seda en mi rostro, y me acaricio maternalmente para acurrucarme esa noche y conciliar el sueño. Esa noche y muchas mas. Estuvo conmigo fielmente, fría y solemne, distante. Y su imagen, destellaba en mis ojos, cada noche, cada madrugada. Ya no me sentía solo. Mi corazón, como nunca antes, que saciado me sentía en compañía.
La perdí, fue desgraciada mi suerte no encontrarla mas a mi lado. Volví a sentirme sin cobijo. Desamparado. No podía mas que necesitarla denuevo conmigo. ¿Por que se marcho? ¿ Donde esta escondida? ¿ Luna?
Orgulloso, no me sometería mas a requerirla, evite pasar las noches sin compañía, evite tener noches. Ya no me fletaría mas. Salí de mi habitación. Camine a paso firme.. Cuando me dirigía a abrir la puerta de entrada note que se había cerrado. Pase tanto tiempo contemplando la luz de la luna que ni siquiera note como me quede encerrado en mi propia casa. ¿Que podía hacer?. Volví al centro, entre las cuatro paredes de mi hogar.. El sol comenzaba a entrar por las ventanas, pero no podía sentirlo en mi cara. No me sentía con fuerza para levantarme a abrir las ventanas. El viento abrió unas cinco que se hallaban a mi alrededor. Pero no fue suficiente para llenar con aire mis pulmones. Me sentía moribundo.
Pobre hombre, débil ser. Recostado en el suelo ya no tiene fe.
Mi mirada se iba hacia cualquier lugar, recordaba en cada momento a la luz que me faltaba. ¿Que es ese brillo que me quema los ojos? . Puedo sentir otra vez la luz. Era el sol atravesando por un pequeño tragaluz que había olvidado. Que agradable calor caía por mi piel. Que feliz me sentía otra vez.
Dos. Dos horas estuve disfrutado de aquella plenitud. Pero Sol, caprichoso decides marcharte, tan luego. No sabes cuanto espere sentirme así otra vez.
Todo se volvió oscuro al atardecer...
Dedicado a J. B. ... " No seas tan cruel, no busques mas pretextos.."
Y esto fue un "atakazo" de inspiraciòn..
ResponderEliminarooooo x q bueno me gusto!
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